Corrupción en Colombia
Corrupción es sinónimo de subdesarrollo…. Y con esto no quiero decir que en los países industrializados
no la haya. Sin embargo es en los pueblos tercermundistas donde ha germinado
más ampliamente.
Las causas las podemos ubicar en varios aspectos.
En primer lugar la falta de control de nosotros como sociedad sobre el gobierno. Partimos de la base que los gobernantes son simples funcionarios públicos, administradores de los bienes del país. Sin embargo nuestra apatía, entiéndase ignorancia política, ha permitido su consolidación como élite controladora de los recursos. Nuestra indiferencia hacia el manejo de nuestros propios recursos ocasiona que aquellos que tienen el poder se apropien de recursos valiosos y escasos
Las causas las podemos ubicar en varios aspectos.
En primer lugar la falta de control de nosotros como sociedad sobre el gobierno. Partimos de la base que los gobernantes son simples funcionarios públicos, administradores de los bienes del país. Sin embargo nuestra apatía, entiéndase ignorancia política, ha permitido su consolidación como élite controladora de los recursos. Nuestra indiferencia hacia el manejo de nuestros propios recursos ocasiona que aquellos que tienen el poder se apropien de recursos valiosos y escasos
A esto sumémosle la escasa o ninguna rendición de cuentas que
no permite evaluar los resultados de la gestión pública logrando que aquellos
funcionarios ineptos no sean removidos de sus cargos y se perpetúen en el mismo.
Por otra parte el poco acceso a la información y a las aulas
se convierte en caldo de cultivo de actitudes
mezquinas de la población más
vulnerable. Se trata de un “sálvese el que pueda” y del “vivo vive del bobo”. Se necesita un
gran ejercicio de concientización en la nueva generaciones para entender su propia
realidad. Este es el punto de partida si queremos salir adelante.
Desafortunadamente aquellos que heredarán este país hoy están concentrados en
atender sus propias necesidades por sobre las de su comunidad.
No solo la clase política es corrupta. Lo es también la
clase obrera, el ciudadano común. Y es que cada uno roba lo que puede. Mientras los primeros se
apropian de grandes licitaciones de infraestructura los segundos roban el
pasaje de un bus o sobornan al agente de tránsito para que no les imponga el
comparendo. Se requiere un cambio de todos. Pero partamos de nosotros mismos, no esperemos que cambie el vecino. Seamos conscientes de que en manos de nosotros está el futuro de este país


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